Hay películas que se ven, y películas que se viven. “La Odisea” de Christopher Nolan es de esas que te transportan. Y no solo por la historia (el regreso de Odiseo a Ítaca después de la guerra de Troya) sino porque Nolan, fiel a su estilo, dijo no a los efectos digitales y sí a los escenarios reales.

El resultado: 91 días de rodaje en seis países, un presupuesto de 250 millones de dólares y una lista de locaciones que bien podrían ser la guía de viajes de tus próximas vacaciones. Matt Damon, quien interpreta a Odiseo, lo resumió así: “Cada lugar fue una sorpresa, y cada lugar era hermoso”. Y Zendaya (Atenea en la cinta) confesó: “Hay partes del mundo que jamás habría visto ni conocido de no ser por esta experiencia”.

Toma nota, porque estos son los destinos que la película convierte en protagonistas.

Marruecos: la nueva Troya

La historia comienza con la caída de Troya, y Nolan eligió para recrearla uno de los escenarios más cinematográficos del planeta: Aït Benhaddou, la ciudad fortificada de adobe declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Ubicada cerca de Ouarzazate, conocida como la “Puerta del desierto”, este ksar ya había aparecido en Gladiator y Juego de Tronos. Allí se construyeron más de 60 estructuras para representar la ciudad troyana, incluyendo el famoso caballo de madera.

El rodaje también se extendió a Marrakech, Essaouira y Tahanaoute. En Essaouira, la ciudad costera atlántica, se filmó el descubrimiento del caballo de Troya.

Si vas: Aït Benhaddou está a unas tres horas en coche desde Marrakech. Vale la pena pasar la noche en Ouarzazate para explorar los estudios de cine y los paisajes desérticos que han cautivado a Hollywood durante décadas.

Grecia: el corazón de la épica

Era imposible adaptar el poema de Homero sin rodar en Grecia. Nolan filmó en la región del Peloponeso, en el suroeste del país. Entre las locaciones destacan:

  • La playa de Voidokilia, con su espectacular forma de herradura, donde se filmaron los desembarcos y los encuentros con Atenea.
  • La Cueva de Néstor, donde se recreó el enfrentamiento con el cíclope Polifemo mediante una enorme estructura mecánica de 18 metros.
  • El castillo de Methoni, una fortaleza veneciana del siglo XIII que representó el palacio de Ítaca.
  • Acrocorinto, la antigua acrópolis que domina la ciudad de Corinto.

Si vas: La mayoría de estas locaciones se concentran en Mesenia, en el suroeste del Peloponeso. Una base en la región te permitirá explorar playas vírgenes, ruinas medievales y paisajes que parecen sacados de la mitología.

Italia: el reino de los vientos y el desembarco de Odiseo

Italia, y especialmente Sicilia, es uno de los grandes protagonistas del filme. Nolan rodó en la isla de Favignana, parte del archipiélago de las Islas Egadas, concretamente en la Cala Rotonda, donde filmó el desembarco de Odiseo. Favignana es, de hecho, la isla que por tradición se identifica con el lugar donde Odiseo repuso provisiones antes de enfrentarse al cíclope.

Más al norte, en las Islas Eolias (Lipari, Vulcano y el islote de Basiluzzo), Nolan recreó el reino de Eolo, dios de los vientos, con el imponente Stromboli en erupción como telón de fondo. Este archipiélago, también Patrimonio de la Humanidad, ofrece paisajes volcánicos activos, aguas termales y panorámicas que remiten al Mediterráneo arcaico de la Odisea.

Si vas: Favignana es accesible en ferry desde Trapana, en la costa oeste de Sicilia. Las Islas Eolias requieren un poco más de planificación, pero el espectáculo del volcán Stromboli en erupción (que puedes ver desde el mar en un tour nocturno) es inolvidable.

Escocia: la sorpresa más inesperada

¿Escocia en una película griega? Sí. Nolan eligió la accidentada costa de Moray, en el norte de Escocia, para representar algunos de los territorios más inhóspitos del viaje de Odiseo. Entre las locaciones destacan:

  • El castillo de Findlater, una ruina medieval del siglo XIII encaramada en un acantilado.
  • El bosque de Culbin y las playas de Sunnyside, donde se filmaron escenas del naufragio de Odiseo.
  • Los puertos de Buckie y Burghead, utilizados como base logística.

La producción incluso utilizó réplicas de barcos vikingos para las secuencias marítimas. Matt Damon bromeó durante el rodaje: “¿A quién se le ocurrió que aquí se podía rodar?”.

Si vas: La región de Moray es conocida por sus espectaculares acantilados, sus bosques y sus playas de arena dorada. Es un destino ideal para quienes buscan naturaleza salvaje y paisajes dramáticos.

Islandia: el reino del inframundo

Para los elementos sobrenaturales de la historia, como el inframundo o los reinos míticos, Nolan viajó a Islandia. El equipo grabó durante diez días en zonas volcánicas y glaciares, incluyendo la península de SnæfellsnesLandeyjahöfn y Hjörleifshöfði.

El terreno volcánico, los campos de lava y los glaciares islandeses ofrecieron el paisaje perfecto para representar los mundos oscuros que Odiseo debe atravesar en su viaje de regreso. Como era de esperarse de Nolan, no hubo atajos: los actores navegaron en aguas reales, con olas reales, y el director incluso usó excavadoras de gran tonelaje para simular tormentas.

Si vas: Islandia es un destino en sí mismo. La península de Snæfellsnes es accesible desde Reikiavik en un viaje de un día (aunque recomendamos quedarse al menos dos). Los paisajes volcánicos, las cascadas y los glaciares te harán sentir en otro planeta.

Malta: la cueva de Calipso

Malta también tiene un papel en la película. En la isla de Gozo, la Cueva de Calipso se convierte en el escenario donde la ninfa retiene a Odiseo durante años. Este lugar está vinculado desde hace siglos a la leyenda homérica y refuerza la tradición cinematográfica de Malta, escenario también de producciones como Troya o Gladiator.

Si vas: La cueva de Calipso ofrece vistas espectaculares al mar Mediterráneo y es una parada obligada en cualquier visita a Gozo, la isla hermana de Malta.

El viaje continúa

Nolan describió el rodaje como “una pesadilla… en el buen sentido”. Pero para nosotras, el resultado es una invitación a viajar. Porque si hay algo que esta película demuestra, es que los mejores escenarios no se construyen en un estudio: están esperando ser descubiertos en el mundo real.

Imagen de portada: The Odyssey Movie.